(01-05-2016.- Prensa MinPPAU)En Venezuela hay un lugar donde el acento es “cantaito”, donde no hay tuteos y aún nos hablan de “uste’”, una larga carretera que te hace pensar en: “¿Cómo hacía Bolívar sin un camino marcado para llegar a su destino?”, es ahí donde el poeta diría: “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. La región centro-occidental de nuestra nación está colmada por amplios valles y montañas que lejos de parecer repetitivos, en tu mente crean las historias más sensacionales jamás vividas. Lara, lugar del río de las aguas color ceniza o mejor conocido como Río Turbio, sitio de bellezas en tierra y cielo, y hogar de la ciudad de los crepúsculos. Desde que partes de Caracas cuando los edificios de la vista se alejan, durante el tramo hacia Maracay, en la vía se pueden apreciar formas en tallos y ramas de árboles, árboles que observan el paso de los autos desde tierras inclinadas, donde el verde impera y te atrapa. Pero el paso es efímero y rápidamente puedes encontrarte observando a lo lejos, las enormes montañas que son abrazadas por un suave manto de nubes, en la vía de Carabobo hacia Yaracuy y Lara, tierra de los antiguos Caquetío.
Los
espíritus cimarrones del barquisimetano
En
el Complejo Ferial Teodoro Herrera, ubicado en la parroquia Trinidad
Samuel, municipio Torres; se realizó la décima feria bovina,
caprina, y artesanal, epicentro de un despliegue de actividades
ganaderas y colmadas del agro.
En
palabras del diputado Julio Chávez “este evento tuvo su inicio
hace diez años, donde se hizo muy difícil reunir a los pequeños
productores; ahora convoca a 10 estados del país atrayendo también
miradas extranjeras provenientes de nuestro hermano Brasil. Ver la
calidad de animales que aquí se muestran, nos hace pensar que los
productores creyeron en esta feria para impulsar su trabajo, pero lo
más importante, creyeron en ellos mismos para sacarse adelante e
impulsar el desarrollo en Venezuela”.
En
un espacio de medianas dimensiones dentro del complejo, se hacen las
competencias de los ovinos en diversas categorías y son evaluadas
por tres jueces quienes dan el veredicto final. Música llanera es el
acompañamiento sonoro, risas y tertulias son la tinta que escriben
historias. El espíritu indómito del venezolano se refleja en su
capacidad para crecerse en la adversidad, un espíritu que dice
“vamos a echa' pa'lante". Familias enteras de pequeños
productores vienen a la feria a compartir sus experiencias y
depositar en ellas sueños de desarrollo.
“Un
intercambio de conocimientos se realiza en la feria entre distintos
compañeros provenientes de otros estados y de países vecinos de
estudios genéticos o alimenticios para los ovinos y caprinos pero
también de sus beneficios para nuestro organismo. Al mismo tiempo,
todos los grupos tienen sus destinos, pero la mayor demanda se
encuentra en el grupo de ácteos" decía Ricky Riera, un pequeño
productor de ganado.
Sócrates
en la Agricultura Urbana
El
conocimiento del mundo es complejo, sus sistemas y modos de orden;
muchas veces se piensa en los paradigmas impuestos por los grandes
medios de producción con vitaminas y alimento de fábricas que
causan males en el animal para luego afectar el organismo del
consumidor. Con el nacimiento de la agricultura urbana se hace
presente ese pensamiento de aquel sabio griego que dijo "sólo
sé, que nada sé", poniendo en la palestra, diversas maneras
viables para el desarrollo de esos sectores económicos que se
olvidaron en Venezuela con la llegada del petróleo.
Lorena
Freítez, ministra del Poder Popular de Agricultura Urbana realizó
un recorrido por el complejo ferial conociendo muchas de las
experiencias de las personas echadas “pa'lante". “Nosotros,
los citadinos, tenemos mucho que aprender de lo mucho que tienen
ustedes para enseñarnos pero mas que con palabras, con esta práctica
donde demuestran que esta opción es posible", fueron las
palabras de la ministra en su visita a la feria.
Albergó
Urdaneta, representante de la Asociación Venezolana de Criadores de
Ovinos, compartió que “si los venezolanos nos diéramos cuenta del
potencial que tenemos en nuestros campos a nivel rural, utilizando
métodos de pastoreo tradicional tenemos gran potencial para obtener
la proteína cárnica que tanto hace falta en nuestro país", el
señor Urdaneta destacó también una posible alternativa de la
crianza de la oveja en la agricultura urbana, “por los bajos costes
que ofrece, es un baluarte por el poco espacio y poca comida que se
necesita. Primero, porque en un metro, un metro y medio puedes criar
una, además sólo se necesita forrage o pastura para su alimentación
y todo eso, ella automáticamente lo convierte en carne".
Regreso
a nuestras raíces, una idea y una frase
Barquisimeto
es un lugar muy hermoso, lleno de gente y vivencias extraordinarias,
historia y cultura; al mismo tiempo hay lugares donde la cruda mano
de la inopia ha llegado, sin embargo, las aptitudes de las personas
denotan entusiasmo para querer salir hacia adelante, no por nada el
Araguaney es nuestro árbol nacional, Venezuela y su gente se crecen
y florecen en las dificultades, en lo árido y adverso. Un mural
enorme en la capital está hecha en honor a nuestros pobladores
originarios, y un sólo vago pensamiento asalta la mente: hay
personas que dicen sentir a Venezuela, nuestra patria, en sus venas,
a sus pueblos y personas en el corazón. Sin embargo cuando se habla
de la cosecha y el autarquía productiva nos niegan y dicen que “eso
es del tercer mundo" en tono peyorativo y denigrante.
Una
última experiencia sería la contra para esto, la señora Adela
Piñango, perteneciente al colectivo Alexis Vives en Cacora relata
que “estamos procesando salsa de tomate y salsa boloñesa, a
pequeña cantidad, por ahora. Esto a raíz de los problemas con el
desabastecimiento, buscamos las diversas fórmulas y las hicimos. Sin
embargo yo creo que podremos crecer y para aquel que no crea que con
la agricultura, sólo puedo decir con este, mi producto que... ¡TOMA
TU TOMATE!". (FIN
/ Leonel Moreno




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