"Estamos
hablando de convertir a la ciudad en una ciudad verde, una ciudad
productiva, una ciudad que combate el consumismo desde el
autoconsumo, desde la producción para el autoconsumo", expresó
David Hernández, representante de Venezuela en el taller Repensando
la REAF.
En
entrevista con Fidamercosur Claeh, comentó los aportes que su país
busca hacer a la REAF.
—En
Venezuela hemos venido desarrollando una política dirigida al
agricultor familiar, hacia el pequeño productor, hacia el productor
rural y periurbano. Ahora Venezuela está enfrentando una situación
económica bastante complicada, bastante compleja, derivada de la
baja de los precios del petróleo. Veníamos de una producción
petrolera bastante desarrollada y ahora el petróleo ha bajado en el
mercado internacional. Eso obliga al país a pensarse, a repensarse,
a pensar una estrategia para enfrentar esta crisis económica, que se
deriva de la dependencia de la monoproducción que Venezuela ha
tenido históricamente desde los años 30, desde el descubrimiento
del petróleo, cuando otros tipos de producción se vinieron abajo
por la dependencia petrolera.
Desde hace tiempo, cada vez que se entra en una crisis petrolera, una crisis de precios, en Venezuela se habla de la siembra de petróleo. Ahora estamos totalmente convencidos de que realmente debemos sembrar el petróleo y no como un eufemismo sino como una práctica concreta. Por eso la revolución bolivariana ha desarrollado este año una estrategia de darle importancia a la producción agrícola. Antes teníamos un solo ministerio, el Ministerio de Agricultura y Tierra, ahora el presidente Maduro tomó la decisión de dividirlo en tres ministerios: de Producción Agrícola y Tierras, de Pesca y Agricultura, y de Agricultura Urbana. En este último se incorpora el apoyo a la pequeña producción, a la producción más familiar, y sobre todo un punto clave para Venezuela en este caso, que es llevar la producción a la ciudad.
El 82 % de la población venezolana se concentra en las zonas urbanas. Eso acarrea un alto consumo en una determinada zona del país y también una dependencia total de la zona rural, como planteando en este período histórico de la revolución. Estamos planteando espacios productivos en toda Venezuela. Estamos hablando de la producción agrícola más extensiva en los llanos venezolanos y en toda la zona rural, pero también de convertir a la ciudad en una ciudad verde, una ciudad productiva, una ciudad que combate el consumismo desde el autoconsumo, desde la producción para el autoconsumo, desde la producción para compartir, la producción para el trueque, como le llamamos. La idea es que podamos incorporarnos a toda esta dinámica suramericana, que ya lo viene haciendo la Fundación CIARA, que es la encargada del proyecto de agricultura familiar. La idea es que podamos hacer nuestro aporte, que en este caso es impulsar esta idea una cultura productiva desde lo rural, desde lo periurbano y desde lo urbano. Estaríamos incorporando un tercer elemento a la agricultura familiar, que es la agricultura urbana.
—¿Cuál es su opinión sobre el futuro próximo de la REAF?
—Venezuela ve con muy buenos ojos el espacio de la REAF como un espacio de construcción colectiva y de articulación. Lo vemos también como un espacio importantísimo para la superación de algunos problemas o algunos nudos críticos que tiene la patria que podemos ir solucionando con el resto de los países. Queremos compartir la experiencia de cómo viene siendo el desarrollo de la agricultura familiar con las organizaciones sociales, con los movimientos. Queremos verificar el tema de las semillas, cómo podemos hacer intercambios, sobre todo de la semilla nativa o criolla. También cómo podemos hacer intercambios en cuanto a la tecnología de la recolección o cosecha de agua, recordando que Venezuela está pasando por una crisis de sequía muy grande como efecto del fenómeno de El Niño, que a algunos países les causa lluvias y a otros les causa sequía; en el caso de Venezuela causa sequía. Otro tema es el riego, cómo creamos nuevas tecnologías o compartimos tecnologías para el riego. Creemos que este espacio es fundamental para eso y por supuesto Venezuela se incorporará a todos los procesos de integración que se desarrollen aquí en el sur.
—Como venezolano, ¿trae una opinión de por dónde debería ir la REAF, qué cosas debería cambiar?
—Un elemento importante es la incorporación de la sociedad civil, de los movimientos sociales o del pueblo organizado a este espacio de integración, es fundamental. Creemos que eso debe mantenerse, y no solamente mantenerse, sino profundizarse. Aumentar la participación de la gente en este espacio sería fundamental para su sostenimiento, porque un problema de la burocracia internacional es que se planifica mucha cosa, se dicen muchas cosas, pero cuando se va a implementar lo concreto muchas veces no tiene el apoyo del pueblo, de los movimientos sociales, de la organización. Por eso creemos que es fundamental profundizar este espacio que ha construido la REAF con los movimientos sociales.
Uno de los elementos novedosos que traemos es la incorporación de la agricultura urbana como un actor más, un sujeto más de la agricultura familiar, de esa agricultura rural que se viene desarrollando, se viene impulsando muy bien desde la REAF. Tomar lo urbano, la ciudad como un productor más y no como un eslabón solo consumidor o solo transformador, sino que sea también un eslabón productor, de pequeños productores.
En Venezuela la mayor cantidad de población se concentra en la zona urbana, como pasa en toda América Latina. Y vemos que nuestra gente del campo se fue a la ciudad, pero se fue con su matica, con su planta, en casi todos los hogares venezolanos ves una planta medicinal, una planta de ají, de cebolla, de pimentón, de cilantro, o plantas ornamentales, flores. Cada quien mantiene su pequeña raíz. Entonces es rescatar eso, traemos ese aporte a este proceso de transformación que viene dando la REAF. Ahorita Venezuela asumiría la presidencia pro témpore de la REAF y estamos convencidos de que este es un espacio fundamental para la integración y para resolver problemas comunes.
Desde hace tiempo, cada vez que se entra en una crisis petrolera, una crisis de precios, en Venezuela se habla de la siembra de petróleo. Ahora estamos totalmente convencidos de que realmente debemos sembrar el petróleo y no como un eufemismo sino como una práctica concreta. Por eso la revolución bolivariana ha desarrollado este año una estrategia de darle importancia a la producción agrícola. Antes teníamos un solo ministerio, el Ministerio de Agricultura y Tierra, ahora el presidente Maduro tomó la decisión de dividirlo en tres ministerios: de Producción Agrícola y Tierras, de Pesca y Agricultura, y de Agricultura Urbana. En este último se incorpora el apoyo a la pequeña producción, a la producción más familiar, y sobre todo un punto clave para Venezuela en este caso, que es llevar la producción a la ciudad.
El 82 % de la población venezolana se concentra en las zonas urbanas. Eso acarrea un alto consumo en una determinada zona del país y también una dependencia total de la zona rural, como planteando en este período histórico de la revolución. Estamos planteando espacios productivos en toda Venezuela. Estamos hablando de la producción agrícola más extensiva en los llanos venezolanos y en toda la zona rural, pero también de convertir a la ciudad en una ciudad verde, una ciudad productiva, una ciudad que combate el consumismo desde el autoconsumo, desde la producción para el autoconsumo, desde la producción para compartir, la producción para el trueque, como le llamamos. La idea es que podamos incorporarnos a toda esta dinámica suramericana, que ya lo viene haciendo la Fundación CIARA, que es la encargada del proyecto de agricultura familiar. La idea es que podamos hacer nuestro aporte, que en este caso es impulsar esta idea una cultura productiva desde lo rural, desde lo periurbano y desde lo urbano. Estaríamos incorporando un tercer elemento a la agricultura familiar, que es la agricultura urbana.
—¿Cuál es su opinión sobre el futuro próximo de la REAF?
—Venezuela ve con muy buenos ojos el espacio de la REAF como un espacio de construcción colectiva y de articulación. Lo vemos también como un espacio importantísimo para la superación de algunos problemas o algunos nudos críticos que tiene la patria que podemos ir solucionando con el resto de los países. Queremos compartir la experiencia de cómo viene siendo el desarrollo de la agricultura familiar con las organizaciones sociales, con los movimientos. Queremos verificar el tema de las semillas, cómo podemos hacer intercambios, sobre todo de la semilla nativa o criolla. También cómo podemos hacer intercambios en cuanto a la tecnología de la recolección o cosecha de agua, recordando que Venezuela está pasando por una crisis de sequía muy grande como efecto del fenómeno de El Niño, que a algunos países les causa lluvias y a otros les causa sequía; en el caso de Venezuela causa sequía. Otro tema es el riego, cómo creamos nuevas tecnologías o compartimos tecnologías para el riego. Creemos que este espacio es fundamental para eso y por supuesto Venezuela se incorporará a todos los procesos de integración que se desarrollen aquí en el sur.
—Como venezolano, ¿trae una opinión de por dónde debería ir la REAF, qué cosas debería cambiar?
—Un elemento importante es la incorporación de la sociedad civil, de los movimientos sociales o del pueblo organizado a este espacio de integración, es fundamental. Creemos que eso debe mantenerse, y no solamente mantenerse, sino profundizarse. Aumentar la participación de la gente en este espacio sería fundamental para su sostenimiento, porque un problema de la burocracia internacional es que se planifica mucha cosa, se dicen muchas cosas, pero cuando se va a implementar lo concreto muchas veces no tiene el apoyo del pueblo, de los movimientos sociales, de la organización. Por eso creemos que es fundamental profundizar este espacio que ha construido la REAF con los movimientos sociales.
Uno de los elementos novedosos que traemos es la incorporación de la agricultura urbana como un actor más, un sujeto más de la agricultura familiar, de esa agricultura rural que se viene desarrollando, se viene impulsando muy bien desde la REAF. Tomar lo urbano, la ciudad como un productor más y no como un eslabón solo consumidor o solo transformador, sino que sea también un eslabón productor, de pequeños productores.
En Venezuela la mayor cantidad de población se concentra en la zona urbana, como pasa en toda América Latina. Y vemos que nuestra gente del campo se fue a la ciudad, pero se fue con su matica, con su planta, en casi todos los hogares venezolanos ves una planta medicinal, una planta de ají, de cebolla, de pimentón, de cilantro, o plantas ornamentales, flores. Cada quien mantiene su pequeña raíz. Entonces es rescatar eso, traemos ese aporte a este proceso de transformación que viene dando la REAF. Ahorita Venezuela asumiría la presidencia pro témpore de la REAF y estamos convencidos de que este es un espacio fundamental para la integración y para resolver problemas comunes.

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