lunes, 19 de mayo de 2014

CIARA: sensibilidad, transformación y humanización


Inmersos en las montañas cercanas a nuestra ciudad capital, exactamente al borde de la, no hace mucho inaugurada, carretera alterna Mamera – El Junquito; dentro de las instalaciones de la Base Agroproductiva Socialista (BAS) “El Naranjal”, con la paz que regala la brisa de un día nublado, un grupo de trabajadoras y trabajadores de la Fundación de Capacitación e Innovación para Apoyar la Revolución Agraria, CIARA, recibimos una clase magistral de agricultura y una charla de sensibilización de las tareas titánicas a las que se dedica nuestra Fundación.

La responsabilidad de esta jornada reposó sobre los hombros de su presidente, camarada Brut Linares y del técnico de campo del proyecto Agricultura Urbana y Periurbana para la parroquia Antímano y responsable de esta BAS, Luis Murga, quienes compartieron con sus co-trabajadores, de manera amena y pedagógica, sus sabios conocimientos en la materia.

Nos ilustró Brut que la Fundación CIARA actualmente trabaja en seis (6) proyectos a nivel nacional. Algunos de ellos focalizados por estados como por ejemplo: “Café Andino, que se encarga de capacitar a las caficultoras y caficultores de Los Andes; PROSALAFA III y PROSANESU, proyectos orientados a asistir a las regiones semiáridas de los estados Lara y Falcón, en el primero de los casos, y Sucre y Nueva Esparta, en el segundo; con el objetivo de mejorar las técnicas de siembra de la gente del semiárido para que aún en esas condiciones de escasez de agua, puedan obtener buenas cosechas”.

Contó además que “...en Paraguaná, se cultivan los mejores melones del país a pesar de que hay poca agua. Parte de estas cosechas son exportadas a las Islas del Caribe”. Explicó que en estas zonas del semiárido la técnica de riego es “...el goteo, en lugar de regar con una manguera y un aspersor dando vueltas: chaca, chaca, riegan es con una gotica que sale de una cinta parecida a una manguera, pocos minutos o varias veces al día...”. Esta misma técnica se aplica en prácticamente todas las casas de cultivo, como pudimos observar luego.

Con respecto al Proyecto de Fundos Zamoranos, acotó que “...son tierras rescatadas por el Estado. Rescatadas ¿por qué? Porque había una persona que decía ser su dueño. Desde la colonia hasta nuestros tiempos, gracias a Simón Bolívar, las tierras son del Estado, a menos que éste se haya desprendido de ellas legalmente. ¿Qué es lo que pasa en Venezuela? Si se pudieron leer Doña Barbara o toda la literatura venezolana, las tierras son de alguien que llega, desmaleza, cerca y dice: Yo soy dueño de esto. El Estado recupera tierras de gente, los campesinos le dicen: tierracogientes no terratenientes porque se cogen las tierras, entonces, si no pueden demostrar que las tierras son adquiridas legalmente, el Estado las recupera. Muchas de estas tierras recuperadas por el Estado fueron asignadas a grupos de varias familias, cooperativas de campesinos, comunidades y Comunas para trabajarlas en función de alcanzar la soberanía alimentaria”.

En su clase magistral, el camarada Brut continuó enunciando los proyectos “...ajá, Cadenas Socio Productivas, el antiguo CIARA REDES”, que se dedica a promover y apoyar la instalación de espacios agrícolas (parcelas participativas) como modelos productivos para el intercambio de agricultores, agricultoras, niños, niñas, jóvenes de ambos sexos, adultos mayores, organizaciones comunitarias, técnicos y técnicas de las instituciones adscritas al MinPPAT y otros organismos locales. Todo ello a fin de compartir conocimientos, experiencias y saberes que confluyan en el establecimiento de métodos y procedimientos, así como la preservación de tecnologías ancestrales que conduzcan a un manejo acertado de la producción agrícola.

Durante su intervención también enfatizó: “...Ahorita estamos trabajando en un proyecto de gran relevancia, por eso quise traerlos para acá, porque este espacio les va a permitir saber lo que se está haciendo en CIARA a nivel de Agricultura Urbana y Periurbana...”. Este proyecto implica la participación de todas las personas o grupos familiares que viven en las ciudades y sus zonas aledañas, con el fin de cultivar en el menor espacio posible y sin distinción alguna de edades, grupo social o competencia.

A través del referido proyecto CIARA capacita a todo el que quiera tener al alcance de su mano los rubros de cotidiano consumo, como una medida de sustentabilidad y aporte para alcanzar la soberanía alimentaria de nuestro país.

Avanzada la jornada fuimos invitados a conocer la casa de cultivo “María Inés”. “Esta casa en particular alcanzó y superó el promedio de cosecha previsto...”, nos cuenta Luis Murga, “ya casi alcanzamos las últimas cosechas... a estas matas le quedan par de ellas y en la cosecha anterior pasamos la meta de la totalidad, hemos cosechado 9 toneladas de tomate... esa es una de las ventajas de las casas de cultivo protegido, garantizan una mayor y mejor producción”.

Luego nos acercamos a la entrada de la casa de cultivo y siguieron instruyéndonos acerca del proyecto de Agricultura Urbana, haciendo mención a una de sus estrategias como es El Reto del Tomate, que “consiste en cultivar tomates fuera de temporada para así llevar este rubro a precio justo al pueblo todo el año”, comentó el presidente de CIARA.

Llegó el momento de entrar, no sin antes explicarnos las estrictas y obligatorias normas fitosanitarias para el ingreso y estadía dentro de las casas de cultivo, “...estos son cultivos protegidos, son delicados, acá no se puede entrar y salir como uno quiera... si hubiese otra casa de cultivo, tendría que estar alejada, como sucede aquí que están retiradas la una de la otra...”. Es meritorio resaltar que no es posible que las personas que trabajen dentro de una, salgan y entren a la otra deliberadamente, porque puede ser el transporte de enfermedades y agentes dañinos que afecten a las plantas y por ende a las cosechas.

Esta primera casita – señaló Brut hacia una caseta pequeña - se llama área de desinfección”. “Es de doble puerta... funciona tal cual como la entrada de los bancos...”, bromeó Luis “...no pueden estar abiertas las dos al mismo tiempo…”.

Es así como de tres en tres fuimos pasando al área de desinfección, sumergimos nuestras manos en una solución de agua con cloro, luego en otra ponchera con agua para aclarar la solución anterior y después, justo antes de entrar, pasamos nuestros zapatos por un pediluvio de cal, que destruye prácticamente cualquier agente nocivo.

Una vez adentro nos fue facilitado un resumen del conocimiento de la cultura del trabajo en estas casa de cultivo y las herramientas necesarias para desarrollar efectivamente estas técnicas, mientras observábamos complacidos la producción de tomate.

Esta iniciativa de la Directiva de La Fundación CIARA es una muy noble e inteligente acción, que seguramente ha sido acogida con bastante aceptación y agradecimiento por parte de sus trabajadores, por lo menos desde mi experiencia doy fe de ello, puesto que a través de estos recorridos de sensibilización y demostraciones de métodos somos motivados al empoderamiento de estas herramientas para el desarrollo del aparato productivo de nuestra Patria. (FIN/Mayte Fernández)



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