(09-05-2016.- Prensa
MinPPAU) “La naturaleza es un recurso no renovable” así da
la bienvenida la Fundación Cultural Territorio Caribe., ubicada en
el municipio Zamora de la parroquia Guatire; la procedencia de su
nombre tiene varios teoremas: uno de ellos es que proviene del nombre
que los pobladores nativos le dieron a raíz de un árbol
perteneciente a la zona llamado““Aguatiri”; otro de sus
orígenes parece significar ““tierra roja" por su suelo
arcilloso, perfecto para la siembra, perfecto para la agricultura o
también “pueblo de la meseta" pues el poblado se encuentra en
una meseta.
Lo único similar a la
temperatura del ambiente del lugar, es la historia que ésta posee.
Desde hace unos cuatro años y medio laboran como fundación y con
sólo seis meses en el tema productivo, una hectárea y media está
activa produciendo diversidad de rubros.
En
palabras de Deivis Guerrero, vocero de este movimiento “en
este espacio desempeñamos más actividades, no sólo siembra;
carpintería, textiles, cosmetología y producción musical son
algunas de las tareas que complementan este movimiento integrado por
aproximadamente veinticinco jóvenes. En materia de siembra estamos
con la parchita, limón, tomate, berenjena, maíz, tamarindo, por
nombrar algunos”. Como un dato interesante, Guerrero mencionó que
“también
estamos pensando plantar almendrón en diversas partes, el por qué
es simple, la mata de Almendrón tiene la particularidad de servir
como un buscador de agua, pues sólo se da en los terrenos con
abundancia líquida; esto nos sirve para trabajar mejor en los
espacios".
Los jóvenes afirmaron
que en condiciones óptimas, sólo ésta hectárea podría producir
120 puestos de trabajo. Adriana Herrera, integrante del movimiento y
activista en el área de cosmetología detalló que “este espacio
es impulsor de la producción de jabones, desinfectantes y cremas
artesanales; el aceite que se utiliza es reusable, los vecinos que
quieren nos acercan los aceites y por cada litro, se les da un jabón;
ahora, para el aroma de los jabones y demás productos se toman las
matas como sábila y cacao de las pencas que hay en el conuco. De ahí
llevamos los productos a las diferentes ferias para venderlos a
precios accesibles, contamos una producción de dos mil jabones
mensuales, actualmente".
Lorena Freitez, ministra
del Poder Popular de Agricultura Urbana, realizó una visita a los
espacios de experiencias productivas en Guatire y Guarenas y acotó
que “mientras más rápido las comunidades se agrupen, podremos
avanzar más rápido al fortalecimiento de mercados comunitarios que
puedan servir de alternativa a los ciudadanos además”.
La siembra es acto de
paciencia pero fructífera
La comunidad de Nativa,
ubicados en el casco histórico, Puerto Arriba, municipio Plaza en
Guarenas donde alrededor de veinte jóvenes se agruparon hace un
tiempo con el fin poder proporcionar una solución a los habitantes
con el precio elevado de algunos rubros.
William Pire, es un
integrante de la comunidad y aseguró que “la juventud fue la que
inició este proyecto, como cosa de la vida, nosotros apoyamos este
movimiento; al mismo tiempo, Félix Lara, uno de los precursores
venezolanos de la lombricultura desde sus inicios en Cuba, dio una
clase magistral de cuatro horas a cuatrocientas personas y eso les
ayudó a capacitarse".
Luis
Manuel Fajardo, integrante de Nativa, afirmó que “Somos
una comunidad que comenzó muy consciente, nos mapeamos, nos
capacitamos con instrucción e instrumentos y estamos aquí
ejerciendo la práctica y aunque de momento somos pequeños para
abastecer grandes zonas, sé que organizándonos podemos ayudar".
Por ello, Freitez puntualizó que “esta es la idea del Plan de los
100 días, agrupar a las pequeñas y medianas partes productivas;
utilizando primero un método de mapeo, luego un plan de consumo para
tener una idea de lo que la comunidad consume para poder satisfacer
las necesidades; finalmente, la asociación entre pequeños y
medianos productores para el impulso de un mercado de rubros más
económico".
Querer es poder querer
En la Ciudad Socialista
Belén, se escribió otro de los capítulos de historias entre
costuras de la agricultura urbana; el señor Héctor Torrealba,
integrante de la comunidad productiva, relató que “somos un grupo
de cuatro personas, y diez más que nos prestan apoyo en este
proyecto. Juntos, sembramos diversos rubros como parchita, ajo,
tomate, yuca, entre otras cosas y nuestro proyecto, el que queremos
proponer es el reimpulso de Pdvalito de aquí en Ciudad Belén; en
doscientos apartamentos viven setecientas personas a las que podemos
cubrir necesidades".
Lorena Freitez, visitó
el espacio productivo que los habitantes hicieron fructíferos, para
ella “la agricultura urbana parece que es una fiebre, la fiebre que
está contagiando a muchos jóvenes que quieren ser conuqueros y que,
es importante en estos momentos de coyuntura, para el desarrollo de
nuestro país". (Fin/ Leonel Moreno)



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